Pronador, supinador, valgo, varo… Entiende de qué hablamos y comprende de una vez cómo es tu pie según tu pisada.

¿Pronador o supinador? Esta expresión hace unos años se convirtió entre los corredores y las corredoras en el nuevo ¿estudias o trabajas?

Se puso tan de moda que era una de las preguntas habituales y mucha gente comenzó a tomar decisiones importantes en base al perfil al que respondía. Sin embargo, cómo no, vengo a desmontarte la utilidad de esta clasificación. O mejor dicho, a matizarla.

Saber si eres pronador o supinador es solo una variable más que debería ir acompañada de un estudio un poco más profundo de tus pies. Verás que hay muchas palabrejas raras, ¡pero vas a ver cómo es muy fácil de entender!

Clasificación general de tu pie según su pisada

Cuando una persona que no es profesional hace un análisis de tu pisada, suele hacerlo por el desgaste de tu zapatilla. Si tenemos en cuenta esa variable llegaremos a una conclusión entre tres posibilidades:

pies descalzos agua puntillas
Pies descalzos de puntillas sobre suelo mojado
  1. Pie neutro. Lo que entendemos por recto.
  2. Pie valgo o pronado. Con rotación medial, es decir, que tiende a apoyar con la parte interior de la planta del pie.
  3. Pie varo o supinado. Con rotación lateral, o lo que es lo mismo, que tiende a apoyar más con la parte exterior de la planta de su pie.

Podríamos encontrarnos con que los dos pies tienen la misma característica o diferente. En ese caso, habría que resolver algunas incógnitas que veremos en una entrada específica en el futuro.

Supongamos, por ahora, que los desgastes son simétricos, que los ambos pies tienden a apoyar de la misma manera. Imaginemos que el diagnóstico nos dice que tenemos un pie valgo (que pisa hacia adentro). Bien, pues la pregunta es sencilla. ¿Nos aporta esto algo concluyente?

Lo cierto es que no. Es más, podría llevar a una decisión demasiado simple y muy perjudicial para nuestros pies y, por tanto, para el resto de nuestro cuerpo. ¿Por qué? La razón es que, aun sabiendo que un pie es valgo, solo tenemos un dato de todos los que necesitamos para sacar conclusiones. La siguiente pregunta sería ¿dónde es valgo nuestro pie? Tiene mucho sentido esa pregunta, ya que nuestro pie puede ser valgo en diferentes zonas según el tramo de apoyo de la planta del pie en el proceso de la pisada.

Es muy sencillo. Hay cuatro opciones:

  • En la zona de retropié. Es la parte que comúnmente conocemos como talón. La que está compuesta por el astrágalo y el calcáneo. La zona con la que deberíamos comenzar la pisada.
  • En la del mediopié. La zona media, formada por el escafoides, el cuboides y las tres cuñas.
  • En la zona del antepié. Como su nombre indica, es la parte anterior del pie, la más cercana a los dedos. Está formada por los cinco metatarsianos y las falanges de los dedos correspondientes.
  • Una combinación de las anteriores.

Dependiendo de qué parte del pie esté pronada, el tratamiento será uno u otro. Por lo tanto, no basta con saber si somos pronadores o supinadores, sino que hace falta localizar el tramo del pie en el que efectuamos un movimiento u otro. Hay que tener en cuenta que muchos pies comienzan la pisada entrando con un movimiento y la terminan rectificando y tendiendo al lado contrario.

¿Cómo podemos corregir nuestra forma de pisar y, por tanto, de caminar o de correr?

¿Podría esto tratarse solo con el uso de zapatillas específicas, sin el uso de plantillas? Sí, pero aun conociendo los parámetros de los que hemos hablado en este artículo, hay otras cosas que hay que tener en cuenta. Una de las más importantes es una posible dismetría del paciente. Una dismetría es la diferencia de longitud entre los segmentos óseos de los miembros inferiores. Lo que hemos entendido toda la vida como un lado del cuerpo más largo/corto que el otro. ¡Y ojo! Si piensas que esto ocurre en una proporción residual de la población… ¡te equivocas! El 80% de la población tiene diferencia en la longitud de piernas. Será importante analizar el grado de dismetría y las variaciones mecánicas que ejercemos con nuestro cuerpo (muchas veces de manera inconsciente) para compensar esa dismetría.

La mejor forma de analizar todo esto es un estudio completo que haga una exploración física y visual de tus pies, además de un estudio biomecánico para analizar tu pisada en profundidad y ver cómo esta afecta al resto del cuerpo.

En Clínica Catalán utilizamos el sistema MotionMetrix, que es el más avanzado del mercado y arroja hasta los datos más detallados de tu biomecánica.

¿Y después?

Pregunta importantísima. En Clínica Catalán nos gusta solucionar tu problema, pero también darte las herramientas para que lo prevengas en el futuro.

Por eso, una vez analizados todos los factores y conocido el diagnóstico, hay dos aspectos importantes que tenemos que valorar: la aplicación de soportes plantares (alzas o plantillas) y qué calzado podemos elegir, puesto que hay una amplia variedad y se utilizan diferentes tecnologías.

Puedes echar un vistazo a nuestro artículo para elegir zapatillas para correr. También estar pendiente de nuestro blog, donde pronto publicaremos nuevos artículos que te orientarán para elegir mejor tu calzado según tu pie.

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